viernes, 24 de mayo de 2013

EL CASO DE DIONISIO AVILA, ENCUENTRO CON EXTRATERRESTRES.

Los Villares, era un tranquilo pueblo de Jaén (Andalucia) donde nunca ocurría nada especial, o al menos eso creía todo el mundo.
Pero la cosa iba a cambiar radicalmente, aquel caluroso 16 de julio de 1996, sobre todo, iba a ser una autentica metamorfosis para nuestro apacible protagonista.
Dionisio Avila jubilado de 66 años, había salido de su casa alrededor de las 11:30 de la mañana para dar su acostumbrado paseo por los montes cercanos a su domicilio en compañía de su inseparable perrita Linda.
Dionisio siempre hacia la misma ruta.
Se adentraba por unos senderos que conocía a la perfección, para llegar hasta un pequeño llano, donde había una encina, en la cual se sentaba normalmente al fresco.
El reloj marcaba las 12:00 de la mañana, todo parecía normal.
Antes de llegar a la citada explanada, observó que su perra Linda se había detenido en el camino.
Sentada sobre sus patas traseras la perra no obedecía a la llamada de su dueño.
Extrañado por su comportamiento, Dionisio se acerco a su fiel compañera y observó que abrazado a su cuello tenía un collar "trasparente", como de plástico, en el que había un pequeño cristalito parecido según el testigo a un diamante.
El collar era de una sola pieza, y éste atravesaba el cristal a través de un pequeño orificio.


Los Villares Dionisio Avila, vio un OVNI. by Jesús Delafrontera

Dionisio Avila junto a su esposa y su perro.
La perra parecía atemorizada y era incapaz de moverse, por lo que Dionisio decidió quitarle aquella singular "cadena", de la única manera que podía hacerlo, cortándolo.
En cuanto la perra se vio libre del collar recuperó la movilidad y comenzó a correr.
En ese instante, Dionisio Avila, se percata que en el llano que tiene ante él, hay un extraño objeto que nunca antes había visto.
Guardándose el collar en el bolsillo, se acerca al objeto metálico, que tenía una forma parecida a una campana achatada.
En un primer momento, el testigo cree que se trata de algún tipo de artefacto de ICONA por lo que decide verlo tranquilamente con mas detalle acercándose.
El objeto era de un color gris claro muy brillante, y medía aproximadamente unos 3 metros de diámetro por 1´5 metros de altura. Poseía 4 ventanillas oscuras, a forma de ojo de buey, a su alrededor.
Dionisio da una vuelta alrededor del objeto y su vista le alcanza a ver por encima del artefacto.
Las ventanas de cristal negro por el contrario le impedían ver su interior.
En su exterior un poco por debajo de la altura de las ventanas, observa unos extraños símbolos que sobresalen de la superficie totalmente lisa del ovni,se trata de tres signos simples IOI.
Nuestro testigo fija la vista en la parte inferior del objeto y comprueba que éste se sostiene sobre cuatro pequeñas patas de unos 20 cm de altura, que dejaron unas huellas de unos 9´5 cm de diámetro por 1´5 cm de profundidad, formando un perfecto cuadrado de 100 cm de lado.
Dionisio también observa que en la base posee unas pequeñas luces colocadas en su periferia alternando los colores rojo y blanco.


Un detalle que no puede aseverar Dionisio, es que creyó ver unos finos cables, como telas de araña, que unían al artefacto con una torreta de alta tensión próxima al lugar de la aparición del objeto.
El testigo pudo percibir un olor a gasóleo y un suave zumbido, parecido al producido por una bombona de gas.

El encuentro con los seres. 
De pronto, mientras gira alrededor del artefacto, cuando dudaba si tocar o no aquella "cosa", Dionisio se encuentra, cara a cara, con tres individuos no menos extraños que aquel "chisme" que acababa de descubrir. Parecen haber surgido de la nada.
Los tres humanoides estaban enfundados en unos ajustados monos del mismo color del objeto, que les cubría por completo el cuerpo exceptuando el rostro y las manos, de largos y finos dedos.
Los "monos" eran tan ajustados, que los seres parecían estar desnudos, no tenían costuras, ni cremalleras y eran de una sola pieza.
Por la forma del cuerpo, que se adivinaba claramente, dedujo que eran dos mujeres y un hombre de apariencia totalmente humana .

La hierva nunca volvio a crecer.
Los tres seres poseían rasgos asiáticos, de tez clara y eran muy bellos, destacando sobre todo los ojos rasgados.
Medirían alrededor del metro setenta y las dos mujeres se hallaban por delante del hombre.
Dionisio supuso que habían salido del objeto, aunque no llego a ver puertas ni nada que indicara la presencia de una abertura en la campana y que eran científicos de algún tipo relacionados con aquel endiablado chisme.
Sin mediar palabra, una de la dos mujeres alzo las manos mostrandoles las palmas, mientras que su compañera que se hallaba un poco mas atrás señalaba con la mano derecha a nuestro sorprendido testigo.
El único hombre del grupo se giró a un lado, como para inclinarse y pareció desaparecer durante unos instantes.
Entonces, en esos preciados momentos, sin que Dionisio sepa a ciencia cierta de donde provino, un pequeño, pero potente, haz de luz surgió hacia él y dejó tras una momentánea luminosidad varias piedras a sus pies.

Huella del supuesto ovni.
Respecto al misterioso collar que portaba Linda, Dionisio trató de separar el plástico del cristalito con la ayuda de un mechero, y tras aplicarle la llama al collar, éste se esfumo por completo en un denso humo.
En el terreno era notorio una huella circular de aproximadamente tres metros de diámetro que a medida que iba transcurriendo el tiempo desecó el lugar y nunca volvió a crecer hierba en el lugar.
No fueron al parecer las únicas secuelas del avistamiento.
El propio testigo afirma que se restableció de unas dolencias físicas y que sintió una mejora general de su salud, después de su furtivo encuentro.
Los primeros en dar la noticia fueron los reporteros Iker Jiménez y Lorenzo Fernández, que dieron cumplida cuenta del incidente en las paginas de la revista especializada Enigmas, en un fantástico articulo denominado "Aterrizaje de un OVNI con tres tripulantes".
Posteriormente el escritor e investigador Juan José Benítez realizó una exhaustiva investigación de lo acontecido en los Villares, publicando parte de sus resultados en el libro Ricky B. lo que elevó la notoriedad del suceso hasta límites insospechados en nuestro país.
Sin embargo las sorpresas no acababan ahí...
Ni mucho menos...

Nuevo aterrizaje.
Una repentina llamada de teléfono a Juanjo Benítez, por parte de un asustado Dionisio Avila, iniciaron las pesquisas de un nuevo aterrizaje OVNI en la zona de los Villares.
Dos años después del primer encuentro, el 25 de abril de 1998, Dionisio se encontraba paseando por la zona cercana a su domicilio conocida como la Cañada de la Tienda, cuando sobre las 12:00 de la mañana, observó una enorme bengala luminosa (o eso creyó en un principio) que cruzaba el cielo por encima del campo de fútbol y del cementerio.
Está cayó en parábola muy cerca de donde se ubicaba nuestro testigo, junto a una higuera que había al lado del camino.
Dionisio observó una extensa humareda proveniente del árbol, y en vez de seguir la vereda natural, que le llevaría justo al lugar del "incendio", decidió enfilar una pequeña loma que le permitiría ver la escena desde una posición mas elevada.
Su sorpresa fue mayúscula al comprobar que no se trataba de una bengala si no del mismo objeto que viera años atrás.
Sin esperar ni un momento, Dionisio emprendió la huida, evitando así, pensaba, encontrarse con los supuestos tripulantes.

El OVNI dejó una zona de hierba aplastada, de unos diez centímetros de ancho, de un color amarillento (producido por una resecación) de unos dos metros de diámetro.
Los análisis de laboratorio indicaron que se debió a una importante deshidratación.
También había una piedra de 15 cm de larga por 6 cm de ancha, partida en dos trozos, efecto quizás del peso del artefacto sobre ella.
Así mismo se aprecio notables secuelas en los arboles colindantes, estudios científicos que realizó Juanjo Benítez, destacaron sobre todo una repentina y brusca congelación en algunas de las ramas más próxima al OVNI, las restantes estaban intactas.
Sin lugar a dudas aquel rastro enigmático y la aparición de las piedras permitían a los investigadores evaluar pruebas físicas en los avistamientos de los Villares.
Prólogo de unos increíbles acontecimientos.
Dionisio Avila, había tenido un furtivo encuentro con un OVNI al que no dio la mayor importancia.
Sucedió a finales de los años setenta, cuando nuestro protagonista trabajaba en una finca cercana a los Villares, que se erigía en la cima de una loma.
Todas las mañanas se dirigía al citado lugar en su motocicleta, y en una ocasión sobre las 10:00 horas, cuando se hallaba en plena ascensión de la cuesta comprobó como su motocicleta se quedaba sin fuerzas para enfilar una pendiente que nunca antes le había dado problemas.
Una vez arriba, tras mucho esfuerzo, y tras aparcar al lado de un árbol, un enorme resplandor proveniente del cielo llamó su atención.
Según Dionisio era un enorme "reflector circular" que impedía con su enorme luminosidad mirarlo directamente, cosa que logró hacer a través de las ramas del arbusto.
En breves momentos la luz desapareció súbitamente en completo silencio.
Nunca halló explicación a tan extraño fenómeno.
Los OVNIs volvieron a hacer acto de presencia en la zona, antes de los conocidos aterrizajes de 1996-1998, cuando un matrimonio madrileño me relató la experiencia que vivieron en la década de los ochenta. Ambos observaron un objeto luminoso multicolor sobre los montes que se hallan entre los Villares y Jaén. La insólita luz parecía estar estacionada en algún lugar de la montaña.
De pronto el OVNI salio disparado hacia el cielo a gran velocidad.
Es obvio que los No Identificados habían tenido su pequeño protagonismo en los Villares años antes del incidente de Dionisio, pero veamos algunos aspectos menos conocidos del caso que nos ocupa.

El famoso lucerillo.

El misterio de las piedras grabadas. 
Curiosamente todas las piedras semienterradas suelen aparecer en una parte de terreno que existe antes del segundo aterrizaje OVNI, bocabajo y ocultando sus inscripciones.
Son difíciles de localizar por su reducido tamaño, normalmente no superan los tres centímetros de diámetro, y los símbolos mas comunes que presentan son los archiconocidos IOI, aunque muchas de ellas aparecen sin rayado alguno.
Estas piedras obtenidas en numerosas visitas a los Villares, la mas grande posee un diámetro de 6 cm aproximadamente y las mas pequeña algo mas de 1cm.
Una de ellas posee unas ligeras inscripciones realizadas con un objeto muy afilado, como arañando levemente la superficie de la roca.
Lo sorprendente es que las piedras se hallan perfectamente integradas al terreno, adheridas a la tierra que la rodea y aprisiona, dando la impresión de llevar largo tiempo enterradas, y en mas de una ocasión se a tenido que utilizar herramientas para extraerlas.
Otro misterio es que tras revisar la zona de los hallazgos, que no es demasiado extensa, es frecuente que puedan aparecer piedras en algunas ocasiones y en otras no.


Todos estos hechos ocurrieron al poco tiempo de los aterrizajes, pero al margen de éste fenómeno, algunos vecinos de los Villares,también han podido adquirir otro tipo de piedras, no enterradas, aunque de características similares, pero sospechosamente con renovados y pintorescos símbolos.
El propio Dionisio ha acopiado un gran cantidad de estas piedras que indudablemente nada tienen de especial o extraordinario, aunque sin duda su talla es laboriosa y muchas de ellas son pequeñas "obras" de arte.
Precisamente, las rocas mas elaboradas y repletas de dibujos que han "florecido" en la zona, depositadas sobre la tierra, como dejadas por una "mano" invisible en el lugar, son las que casi todos los investigadores implicados en la investigación del caso consideramos falsas.


Destacaría entre las mas de 200 que han irrumpido en escena un conjunto que se asemeja por su aspecto a un "escudo heráldico" que está compuesto por un total de 104 piedras grabadas, algunas de un tamaño diminuto de apenas unos pocos centímetros de diámetro, que juntas forman un dibujo de cruces y espadas. Y el denominado "juego de pesas", un espectacular grupo de 5 piedras, cuyo peso es de mayor a menor: 1 kg, 500 g, 250 g, 150 g y 50g, casi exactos.
Por si fuera poco, una de ellas presenta un "platillo volador" en alto relieve sobre un variado muestrario de símbolos de innegable belleza y extremada dificultad de trabajo.
Aunque curiosamente, hay que destacar, que de los cientos de piedras grabadas aparecidas después del lucerillo, con mas de 500 símbolos esculpidos, ninguno de ellos, exceptuando un par de signos, se asemejan a los grabados inscritos en el lucerillo.

De hecho ya hay pruebas fehacientes de que se ha querido agrandar y enriquecer "el mito" de los aterrizajes OVNIs en los Villares, con la talla indiscriminada de centenares de piedras cinceladas con los mas variados y pintorescos motivos, que sin lugar a dudas han sido fabricados por la mano del hombre.

Sin duda todo éste paradigma, representa una ecuación de muy difícil solución.
Aunque el caso iba a dar un espectacular vuelco, de repercusiones inimaginables, cuando un investigador encontró la clave para traducir los símbolos del lucerillo, cosa que hasta la fecha parecía imposible.





El mensaje de la piedra: 
Desde Jaén hasta Orión pasando por Argelia El periodista, escritor y viajero Juan Jesús Haro Vallejo, fue el primero que logró interpretar los extraños grabados del "lucerillo", o al menos, en señalar la evidente semejanza que tenían con los caracteres del alfabeto Tuareg, utilizados por los nómadas del desierto al sur de Argelia.
Así lo hizo saber durante una reunión en Cádiz a principios del año 1998.
La interpretación de los mismos pueden ser amplios, ya que el Tifinagh la escritura de los bereberes, esta en desuso y los diccionarios existentes solo son aproximaciones al lenguaje original que se pudo utilizar hace miles de años en aquella apartada región del planeta, probable cuna de algunas de las mas importantes civilizaciones de la antigüedad.
De los 15 símbolos que componen el "lucerillo", doce de ellos tienen su correspondiente valencia o traducción al bereber, un idioma que no contenía vocales.
No obstante al contener la piedra de los Villares un grabado que podía interpretarse como A I A (en realidad es solo 1 grabado con las 3 letras), nos daría un interesante margen de juego.
Por lo que la traducción que realizó el propio Vallejo arrojó un resultado inesperado.
Con algunos de los símbolos contenido en el "lucerillo" Juan Jesús logró obtener las palabras; "ellos" , "rat" y no se decantaba entre los significados de un mismo grupo de signos que podían interpretarse como "planeta" o "amuleto".

"El arqueólogo español Francisco Carrión -escribiría posteriormente Vallejo-dijo que a lo único que se parece la piedra es a un amuleto Tuareg .
La segunda correspondencia es mas clara: nsin, cuyo significado es "de ellos" (IOI).
El problema se planteó con la tercera: rat.
No daba con su significado hasta que un día, ojeando unos textos bereberes, pudo leer que Rat es un monte sagrado para estas tribus.
Se encuentra justo a las afueras de las ciudad marroquí de Fez, y allí acudían los clanes norteafricanos, pues pensaban que en él vivían los Djin -seres diabólicos de aspecto grotesco y actitud agresiva recogidos en los suras del Coran-.
Subían a la cima para dejar sus ofrendas y amuletos".
En su tradición, los Tuareg hablan de una caja repleta de amuletos, que fueron traídas a nuestro planeta por seres provenientes de Orión.
Pero ¿que sabemos de la misteriosa escritura de los bereberes?
Según los historiadores, el lenguaje se realizaba sobre la arena, un medio perecedero, según indicaban sus costumbres, solo en salvadas ocasiones se realizaban sobre piedra una de estas exclusiones era para elaborar un amuleto.
Los Tuareg a los que Juanjo Benítez enseño el lucerillo durante un periodo por las aridas regiones del desierto de Argelia siguiendo la pista emprendida en los Villares, le dijeron que "aquello" era algún tipo de amuleto.

Juan Jose Benitez se interesa por el caso que lo conduze muy muy lejos...


Experencia ovni, Dionisio Avila, Andalucia. -JJ Benitez. by Jesús Delafrontera

Ultima aparicion de Dionisio Avila 2008;


Dionisio Avila ultima aparicion. (30-05-2008) by Jesús Delafrontera

 Lo que no se ha contado del lucerillo de Los Villares: AUDIO.


Caso de Los Villares (Jaén) Con David Cuevas, Juanfra Romero, Rosa María Paraíso y Alberto Guzmán.

 Límites de la Realidad 13-01-2011 El caso "Los Villares". 

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