sábado, 25 de mayo de 2013

EL CASO AURORA,TEXAS: OVNI ESTRELLADO Y ET MUERTO, 1897.

El llamado “incidente OVNI de Aurora” tuvo lugar el 19 de abril de 1897.
Aurora es casi una aldea, tiene alrededor de 500 habitantes, al parecer un OVNI colisionó contra el molino de una finca, en el incidente murió el tripulante, un extraterrestre por supuesto, y lo enterraron en el cementerio local.
EL ACCIDENTE OVNI DE AURORA. by Jesús Delafrontera

El periodista Duilio Pallottelli iba dispuesto a solucionar un enigma que, por aquellas fechas, 1973, duraba ya cerca de 80 años.
Lo único que necesitaba, era una orden de exhumación del juez del pequeño pueblo de Aurora (Texas), para intentar averiguar si en el cementerio de dicha localidad, se hallaban los restos de un ser extraterrestre desde el siglo pasado...
Pero no adelantemos acontecimientos sobre estas modernas indagaciones y hagamos un poco de historia, sobre lo que podría ser una prueba definitiva sobre la presencia de seres "extraterrestres" en nuestro planeta.
La presente crónica nos remonta al año 1897, durante el cual, al igual que venia ocurriendo desde finales de 1896, el sudoeste norteamericano, se vio literalmente sorprendido por la constante aparición en sus cielos de unas extrañas aeronaves denominadas "Air-Ship".
Dichos "dirigibles" se dedicaban a sobrevolar con total impunidad ciudades y pueblos, ante la mirada perpleja de cientos de testigos.

Así mismo, con sospechosa frecuencia, había diferentes testimonios de personas que aseguraban haber observado o conversado con los tripulantes de la insólita aeronave, que por otro lado y salvo en contadas ocasiones eran personas aparentemente normales.
No obstante parecía estar claro, que los "inventores" de tan sofisticados dirigibles estaban muy lejos de ser simples pioneros aeronáuticos, pues la tecnología que desplegaban tales artefactos, en muchos casos, era muy superior de lo que se podría haber alcanzado en la época por cualquier genio desconocido.
Hay que recordar, que nos situamos a finales del siglo pasado, y el primer vuelo efectuado por el hombre lo consiguieron en este caso, los hermanos Wright el 17 de diciembre de 1903 y el primer dirigible, el california Arrow de Thomas Baldwin no voló hasta el año 1904.
Por lo tanto, tal y como apuntan muchos investigadores e historiadores contemporáneos, aquellas misteriosas aeronaves no podrían pertenecer a nuestro mundo...


                                                                            El accidente. 
La prensa de la época se ocupó de plasmar en sus páginas las frecuentes apariciones de estos "dirigibles" (más de 2000 referencias), y en uno de estos titulares se podría haber encontrado la clave de toda la trama: 19 de abril de 1897, extracto del periódico "Dallas Times Herald" de dicha época:

Mitico recorte de prensa.
<<...Aurora, Condado de Wise, Texas, abril 19.
Hacia las seis de la mañana (del 17 de abril) los habitantes de Aurora advirtieron con asombro la aparición de la misteriosa aeronave que desde hace algunas semanas se observa con cierta regularidad en el cielo de Texas.
El aparato viajaba en dirección al norte y volaba más cerca del suelo que en ocasiones anteriores.
Evidentemente, alguna parte de la compleja máquina debía de haber sufrido una avería, porque la nave no superaba la velocidad de diez o doce millas por hora y perdía progresivamente altura.
Después de sobrevolar en diagonal la explanada donde habitualmente se celebraba la feria de ganado, y tras alcanzar el limite septentrional de la ciudad, el aparato cayó sobre el molino del juez Proctor.
En la terrible explosión que siguió, todo saltó en pedazos.
Los restos del vehículo aéreo quedaron esparcidos en un radio de dos o tres hectáreas, el molino del juez Proctor resultó completamente destruido y el deposito del agua saltó por los aires.
Del jardín que había a su alrededor, no quedó nada.
Parece ser que a bordo de la aeronave había un solo tripulante. Aunque sus restos quedaron horriblemente desfigurados, por lo que se pudo ver resultaba claro que no se trataba de un habitante de este mundo.
El señor T. J. Weems, telegrafista del Gobierno de los estados Unidos destacado en esta localidad, ha declarado que en su opinión se trata de un habitante de Marte.
Algunos documentos hallados en el lugar del accidente, probablemente los restos del diario de abordo, están llenos de jeroglíficos indescifrables.
La enorme aeronave, como se ha dicho, ha quedado totalmente destruida y no ha sido posible formular ninguna teoría sobre su fabricación ni sobre el secreto de su fuerza propulsora.
Parece ser que estaba hecha de una composición de aluminio y plata, y se piensa que debía pesar varias toneladas.
Hoy el pueblo esta lleno de curioso que han acudido de todas partes para ver el lugar del desastre.
Los restos del piloto serán sepultados a mediodía en el cementerio de Aurora. S. E. Haydon...>>



La "Air-Ship" accidentada en la propiedad del juez Proctor fue descrita por numerosos vecinos de Aurora como un enorme objeto en forma de puro con enormes motores a cada lado, conectados con tres hélices.
La explosión provocada por el impacto fue lo suficientemente potente como para destruir el molino y el deposito de agua, así como dejar evidentes señales de la destrucción en el terreno.
Los restos semicarbonizados del piloto, tal y como señala el periodista de la noticia, que fue publicada bajo el nombre de "That aerial ship" (Esa nave aérea), fue enterrado en el cementerio de la localidad norteamericana.
Muchos de los restos de la aeronave, que quedaron esparcidos alrededor del punto de caída, fueron recogidos por los habitantes y curiosos del lugar, que quedaron extrañados sobre el desconocido material del que se constituía la "Air-Ship".
Nunca se llegó a saber a ciencia cierta, donde fueron a parar los misteriosos "documentos" hallados junto a la aeronave siniestrada, y que decían estaban escritos con unos indescifrables "jeroglíficos"
Sin embargo, aunque la trascendencia del suceso de Aurora, pueda parecer lejos de toda duda, ateniéndonos principalmente a que la aeronave se estrelló cerca de una zona habitada y de que el cadáver del supuesto extraterrestre se enterrara en el mismo cementerio del pueblo, el caso pronto pasó al olvido, a la vez que la oleada de la Air-Ship fue remitiendo hasta que desapareció.


El Informe Condon reabre el caso.
Años más tarde, el caso fue objeto de una curiosa reapertura por parte del Dr. Alfred Kraus, a la sazón Director del Kilgore Research Institute (Centro de Investigación perteneciente a la West Texas State) y asesor del polémico Informe Condon, que intentaba en la década de los sesenta "averiguar" si el fenómeno OVNI era real o no.


Por lo tanto, dentro de una investigación mucho más amplia, compleja, y burocrática, y que abarcaba el estudio de centenares de casos OVNI, el Dr Kraus había decidido como parte de su aportación al Informe Condon, recabar información sobre una extraña aeronave que según la prensa de la época, se había estrellado en Texas en el lejano 1897.
Y es que, con los tiempos que corrían en los E.E.U.U. en la década de los 60 el suceso de Aurora fue releído como un posible accidente OVNI.
El objetivo de su investigación, entre otras cosas, era intentar hallar posibles testigos del incidente que residieran por aquellas fechas en el pueblo de Aurora.
Por otro lado, el Dr. Kraus trató de encontrar pruebas físicas del accidente rastreando la zona del molino con un detector de metales.
Los resultados de la búsqueda fueron al parecer negativos.
Con la evidencia testimonial, parece ser que tampoco hubo mucha fortuna, y varios vecinos de la localidad negaban la existencia del hecho.
Uno de los entrevistados por el director del Kilgore Research Institute, Oscar Lowery (Newark, Nueva Jersey) afirmaba haber recibido tentativas de soborno por parte de varios periodistas para confirmar la historia del accidente descrito en el Dallas Times Herald.
Por tanto, el Dr. Kraus finalizó su investigación afirmando que el caso había sido un fraude perpetrado por el periodista S. E. Haydon amparándose en las historias fantásticas que circulaban por el sudoeste norteamericano sobre la hipotética existencia de una extraña nave aérea.

Nuevos datos reveladores.
Posteriormente a la publicación del Informe Condon, aunque ya durante su realización sufrió grandes criticas sobre su supuesta objetividad, éste proyecto, fue acusado de servir a oscuros intereses para desviar la atención del publico sobre la existencia de los OVNIs.
Por tanto todas las investigaciones que se efectuaron bajo el marco de dicho proyecto, quedaron parcialmente desvirtuadas y pocos investigadores daban crédito del análisis y resultado de las mismas.
El periodista italiano Duilio Pallottelli, enviado por la revista "L'Europeo", se propuso investigar concienzudamente el caso Aurora, sin basarse en las primeras indagaciones del Dr. Kraus.
Trasladado al lugar de los hechos, Pallottelli, logró 76 años después, entrevistarse con varios testigos claves del caso que evidenciaron lo erróneo de las "apresuradas" conclusiones del Dr. Kraus. Charlie Stevens contaba con tan solo 5 años de edad cuando todo sucedió.
Recuerda que su padre le contó que aquella fatídica mañana de 1897, mientras se encontraba ordeñando las vacas, fue testigo de como un objeto alargado que emitía un fuerte silbido se precipitó violentamente contra el suelo.
Charlie asegura que "el cielo se incendió, todo se volvió rojo y se oyó un fuerte estruendo".
El chico aunque estuvo en el aérea siniestrada, no pudo confirmar la presencia del cadáver del piloto. Cuando se realizó la entrevista el Sr. Stevens aun vivía y tenía 82 años.
El sherrif de Aurora Harold Idell confirmó al periodista italiano su creencia particular en la autenticidad del incidente de Aurora y comentó a Pallottelli que su prima Frances le había hablado en numerosas ocasiones sobre el tema.
Dos testigos:Charlie Stevens y Mary Evans.
Las hipótesis del Dr. Kraus parecían desmoronarse por completo con el hallazgo de estos testimonios, aun cuando las investigaciones de Pallottelli le reservaban nuevos testigos y pruebas que apoyaban sin lugar a dudas que algo extraordinario había ocurrido en Aurora.
Broweley Oates, propietario de una estación de servicio, relató al intrépido periodista italiano que recordaba el suceso de 1897 vagamente, aunque dijo que algo se había estrellado en la zona y que después estalló.
Oates indicó que el terreno donde cayó el objeto, fue adquirido por él años después, y aun se notaban las consecuencias del accidente.
El molino estaba casi derruido, y los alrededores, incluyendo el pozo de abastecimiento de agua, conservaban las huellas del desastre, que había concluido tras la explosión de la aeronave, con un potente incendio.
En 1945 Oates edificó sobre el pozo y construyo un gallinero, indicando al periodista que "debajo de ese hormigón (con el que cegó el pozo) debe de haber un montón de cosas que podrían servir para establecer la verdad".
Todo parecía empezar a encajar.
Si las pesquisas de Duilio Pallottelli no iban desencaminadas, la posible localización del supuesto cadáver extraterrestre podría estar cerca, aun más cuando tuvo la certeza de que el cementerio estaba prácticamente intacto desde 1897.
Pallottelli encontró nuevos datos reveladores sobre el destino del infortunado piloto por boca de Mary Evans (89 años), que en la época del siniestro contaba 13 años de edad.
Según la testigo, hoy fallecida, la mañana del 17 de abril escuchó una fuerte explosión que sorprendió a toda su familia.
Obligada a permanecer en su casa, la joven Mary Evans, observó al mismo tiempo que su padre salía de casa, un incendió que se estaba produciendo en la propiedad del juez Proctor.
Posteriormente, su padre le comentaría que una aeronave se había estrellado sobre el molino y que el piloto había fallecido a consecuencia del trágico accidente.
"Todos comentaban -señala la testigo- que había caído una astronave de otro mundo con un piloto a bordo". Al día siguiente del suceso, Mary Evans en compañía de su madre visitó la tumba del piloto, que estaba siendo velada por varios vecinos.
Así mismo la anciana comentó al periodista italiano que la propiedad del juez Proctor quedo prácticamente destruida a causa de la fuerte explosión y el incendio.
"Aquí hemos vivido siempre con la convicción de que aquella fue una historia verdadera, un hecho real" -concluye su relato la Sra. Evans.
Este testimonio es de suma importancia, ya que un testigo directo del caso, pudo décadas después, señalar el lugar exacto donde permanecen los restos del supuesto alienígena...

Luis Mariano Fernandez Pimentel:


1-2 M.E.F. Avistamientos de Ovnis - Caso Aurora. by Jesús Delafrontera


2-2 M.E.F. Avistamientos de Ovnis - Caso Aurora. by Jesús Delafrontera

Pozo.
Restos de la aeronave.
El ufólogo Bill Case convencido de la realidad del suceso, y tras una rigurosa investigación de hemeroteca, se trasladó hasta Aurora con la intención de localizar restos de la aeronave siniestrada.
Armado con un detector de metales, el periodista americano, logro hallar varios fragmentos metálicos en la antigua propiedad del juez Proctor.
De nuevo se dejaba entredicho la anterior investigación en la zona del Dr. Kraus.

Supuestos trozos encontrado 1897.
Los supuestos restos de la aeronave fueron analizados por el físico Tom Gray de la North Texas University.
El resultado de los análisis indicaban que se trataba de una aleación compuesta por un 80% de hierro ausente de magnetismo.
"Aunque lleguemos a determinar que esos fragmentos son de un metal desconocido -comentaba el Dr. Gray-, no habremos probado nada.
Nunca podremos establecer si proceden o no de otro planeta. Aun así, proseguiré mis investigaciones, por que algunos fragmentos son verdaderamente curiosos".
Investigadores del IUFO recibieron igualmente un dictamen de los técnicos de una fabrica de aviones próxima a Aurora, en el que se señalaba que varios restos pertenecían a una aleación de metales nunca vista.
¿Restos de la misteriosa nave siniestrada en 1897? 
Se da la circunstancia que Bill Case había hallado los restos junto al antiguo pozo del juez Proctor, pero en el transcurso de su investigación comprobó como en la tumba donde supuestamente se hallaba enterrado el cadáver del piloto, el detector de metales delataba también la presencia de componentes metálicos...

¿Que hay en la misteriosa tumba de Aurora? 
El paso siguiente de esta investigación era evidente.
Había que comprobar si en el cementerio de Aurora reposaban los restos de un ser extraterrestre.
En compañía del Sheriff Harold Idell, el periodista Duilio Pallottelli pidió al juez de Aurora una autorización para exhumar el cadáver del presunto piloto de la aeronave.
Inexplicablemente, el juez negó la petición y prentedió dejar el asunto zanjado.
Parece ser que las motivaciones del periodista italiano no eran suficientemente consistentes como para elevar la orden de exhumación.
Aunque Pallottelli había logrado lo imposible, pues había sido capaz de armar un complicado rompecabezas, 76 años después del incidente, un "pequeño" problema burocrático frenaba de golpe su investigación. Posteriormente, el Internacional UFO Bureau, una organización privada norteamericana para el estudio de los OVNIs, emprendió un recurso legal similar para proceder a la exhumación del presunto cadáver extraterrestre.
Incluso el Dr. Hynek se interesó por el asunto, enviando a un cercano colaborador al pueblo.
No obstante, tanto interés fue en vano.
El resultado de la apelación fue negativa.
Por segunda vez, se impedía una oportunidad de conocer la verdad de los hechos.
Los escépticos por el contrario, como suele suceder en estos casos, aludían a que todo era una gran farsa, al mismo tiempo que echaban tierra (valga la redundancia) sobre las numerosas investigaciones que se realizaron para esclarecer el asunto.
¿Por que las autoridades del pueblo de Aurora se niegan a comprobar que hay de cierto en todo este embrollo que dura ya un siglo?,
¿Que extraños intereses se esconden tras la negativa a comprobar que se oculta en dicha tumba?...
De nuevo nos encontramos con esa infranqueable barrera del silencio con la que se topan los investigadores que se aproximan demasiado a la verdad...
Sin embargo, la respuesta a una trascendental pregunta sigue estando ahí, reposando a varios metros bajo el suelo en un tranquilo pueblo de Texas, que ni siquiera aparece ya en los mapas...

                                                               ¿Nuevas evidencias? 
El investigador Jim Marrs ha conseguido el testimonio de un vecino de Aurora que en la década de los sesenta y armado de un detector de metales, encontró un extraño medallón enterrado cerca del campo de béisbol de la ciudad.
En un primer momento, el descubridor, Robert L. Brown pensó que se trataba de una pieza ornamental india y no le dio mayor importancia.
El singular medallón esta compuesto de dos mitades "metálicas" ligadas entre si por un pesado alambre. Nuestro protagonista la llevó colgada al cuello durante algún tiempo y luego la relegó al olvido en algún rincón de su casa.
No obstante al enterarse de que la zona de su hallazgo correspondía al lugar donde supuestamente se estrelló un OVNI en 1897, cambio de actitud en torno a la trascendencia de su peculiar descubrimiento.
En agosto del 2002, la pieza fue mostrada a Cyndi Fernihough experta joyera de Decatur (Texas) que declaró que el medallón tenía las características del cobre, aunque comentó que; "no creo que se trate de cobre amarillo (cobre y zinc) porque no hay olor a latón, el metal está muy oxidado, después de estar mucho tiempo bajo tierra".
También señaló a los investigadores que la pieza era "algo desconcertante", describiendo que los ochos agujeros de la pieza pequeña eran cuadrados, indicando el uso de clavos cuadrados.

Extraño medallon encontrado en Aurora.
Al parecer el Sr. Brown también ha enseñado el medallón a un ingeniero aeroespacial que le ha indicado que el interior del objeto esta compuesto de oro y que no sabría identificar con seguridad que era aquella enigmática pieza.
No obstante hay detractores del caso que advierten que en el mismo emplazamiento del hallazgo, existió una antigua herrería a la que podría pertenecer dicha reliquia, puesto que la utilización de clavos es muy común en dicho trabajo.
Actualmente Robert M. muestra orgulloso su medallón en una tienda de souvernirs abierta en Aurora y dedicada íntegramente al conocido incidente.
La polémica esta servida de nuevo, en un inquietante caso que ni el inexorable paso de los siglos puede relegar al olvido...

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