viernes, 1 de marzo de 2013

LAS ESCULTURAS HIPER-REALISTA DE RON MUECK.

Éste es el trabajo del creador Australiano Ron Mueck, nacido en Melbourne en 1958 y que en la década de los 80 comenzó a dedicarse a la producción de efectos especiales para televisión y cine.
En los noventa comenzó un periplo por varias ciudades, trabajando en publicidad y exponiendo algún trabajo de forma esporádica, hasta que terminó en Londres, centro vital en aquella época del arte contemporáneo.
A partir de aquí, su trayectoria asciende como la espuma y sus trabajos son expuestos en lugares como The National Gallery de Londres, el Hirshhorn Museum and Sculpture Garden de Washington, el Brooklyn Museum of Art de Nueva York, la Nationalgalerie de Hamburgo, la The Saatchi Gallery de Londres, y en el 2001 estuvo presente en Biennale di Venezia......



En general, la mayoría de gente siente una especial atracción por el hiper-realismo, si a esto le sumamos que también nos atrae lo muy grande o lo muy pequeño, encontraremos en la silicona y el acrílico de este artista todo un cúmulo de sensaciones que no dejará a nadie indiferente.
Sus exposiciones suelen despertar tanto críticas como aplausos.



Ron Mueck.
Cada pieza demuestra el gran conocimiento del creador australiano para plasmar con materiales sintéticos la anatomía humana, esmerándose en recrear sus detalles con acabados impecables y haciendo énfasis en las expresiones faciales y corporales.
Las obras, realizadas a distintas escalas, dan cuenta, según Camara, de la sutileza del artista, "quien introduce su poética al alejarnos o acercarnos a las realidades que presentan".
El artista plástico toma la figura humana como centro de su arte, "porque es de esta manera que él ve al mundo, cuando camina por las calles le gusta observar cómo la gente actúa y reacciona, y es así como prefiere expresarse", dijo Charles Clarke, asistente por más de una década del escultor.
Mueck (Melbourne, 1958), que cuenta en su carrera con colaboraciones en el cine como los efectos especiales de la película "Dentro del laberinto" (1986) que protagonizó David Bowie, es hijo de fabricantes de juguetes y se acercó al arte de forma autodidacta desde niño.
A finales de los años 70 trabajó en la televisión en programas infantiles como "Plaza Sésamo" y en la gran pantalla en cintas como "Dreamchild" y "Labyrinth", pero se dedicó profesionalmente a la creación artística al establecerse en Londres, a mediados de los 90, cuando incursionó en la construcción de marionetas.

















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