lunes, 4 de marzo de 2013

LOS ANUNNAKIS: CREADORES DE LA HUMANIDAD.

«Los Anunnaki», es una notable serie documental de David Parcerisa, basada en las transcripciones e interpretaciones de Zecharia Sitchin de las tablillas sumerias, y otros hallazgos anexos.
«Los Anunnaki» relata la historia de un grupo de visitantes alienígenas conocidos en la antigüedad como los Anunnaki;
(«Los que del Cielo descendieron a la Tierra»), a quienes el hombre tomó por Dioses divinos.
En realidad eran seres con unos conocimientos científicos muy avanzados.









(SAGA COMPLETA)



Hasta el Capítulo 9, se relatan algunos de los acontecimientos más importantes del proceso que caracterizó los inicios de la Humanidad.
A partir del Capítulo 10, la serie se reinicia desde cero, volviendo a relatar la historia de los Anunnaki, con mucho más detalle; basándose para ello, en la obra «El Libro Perdido de Enki: Memorias y Profecías de un Dios Extraterrestre» (2002), que Parcerisa considera «el libro más esclarecedor de Zecharia Sitchin».
«El Libro Perdido de Enki», aparenta ser una traducción íntegra, directa y fiel, hecha por Sitchin, de una serie de 14 Tablillas Sumerias, dictadas por el propio Enki a un escriba sumerio, del que aparece hasta el nombre: Endubsar.

En realidad, «El Libro Perdido de Enki», más que un auténtico Génesis Sumerio, sería una muy inteligente creación literaria de Sitchin, construida en base a textos antiguos de diversa procedencia (sumeria, babilónica, egipcia, hitita, hebrea...), que él ensambló y dio forma a su modo, quitando y agregando lo que le convino.

Sitchin redactó todo esto, como si proviniera de una traducción directa de una serie de tablillas sumerias.
Pasajes completos en la narrativa de esta obra fueron simplemente inventados por Sitchin, inspirándose en textos que se referían a sucesos similares, pero cambiando el contexto y los personajes.
En otros pasajes de «El Libro Perdido de Enki», encontramos la aparente confirmación de cosas que ya había expuesto Sitchin en libros anteriores como deducciones suyas.

Veamos algunos ejemplos...


EL ROSTRO DE SIDONIA:
Primero, tenemos la referencia al «Rostro de Sidonia», en Marte, como una escultura del fallecido Rey Nibiruano Alalu, tallada con «rayos lumínicos» sobre una montaña marciana.
Ya en su libro «El Génesis Revisado», encontramos la sugerencia de Sitchin de que la Esfinge y Pirámides de Marte puedan ser instalaciones Anunnaki, pero no dice nada de Alalu.
Tampoco vuelve a tratar el tema en ningún otro libro, anterior o posterior a «El Libro Perdido de Enki».

Si realmente hubieran textos sumerios que hicieran referencia al Rostro de Sidonia, asegurando que es el rostro de Alalu tallado por los Anunnaki con Rayos Lumínicos, esto sería tan extraordinario y fabuloso, que Sitchin no podría dejar de mencionarlo en sus libros de investigación; y el tema, además, estaría siendo entusiastamente difundido por múltiples investigadores.
Como esto no es así, tengo que deducir que todo el pasaje de la muerte de Alalu, y su enterramiento en la montaña, que luego fue tallada con su rostro, salió de la imaginación de Sitchin.

Otro ejemplo, lo vemos cuando Enlil, hermano de Enki, aparece explicando a Ninmah, hermana de ambos, la disposición matemática de las ciudades sumerias, ya expuesta en mapas en libros anteriores y posteriores a «El Libro Perdido».
Si realmente Sitchin encontró un texto sumerio con este sorprendente diálogo, ¿Por qué no exponerlo en otros libros, tan insistentemente como ha expuesto los mapas

PATRIARCAS ANTEDILUVIANOS:
En libros como «El 12° Planeta» (1976) y «El Génesis Revisado» (1990), Sitchin deja claramente establecido que el Adán del Génesis sería el Adamu sumerio, una criatura creada por Enki hace unos 300.000 años.
También relata textos que hacen referencia a un tal Adapa.

En «El Libro Perdido de Enki», Adapa aparece como el primer Homo Sapiens: un segundo Adán, que apareció como resultado de la aventura sexual de Enki con dos hembras de la Raza de Adamu, llamadas «Amanecer» y «Crepúsculo», hace algo más de 100.000 años.
También habría nacido una segunda Eva, llamada Titi.
El pasaje describe cómo Enki paseaba en su barca por los canales de Sumeria, cuando ve a las mujeres desnudas, se excita al contemplar su salvaje belleza, y decide tener sexo con ellas.
En realidad, este pasaje fue hecho ensamblando diferentes textos antiguos: un texto sumerio que describía a Enki navegando por los canales de Sumeria, y uno hitita en donde describe cómo el dios «El» se excita al contemplar a dos mujeres desnudas, llamadas «Amanecer» y «Crepúsculo», y termina teniendo sexo con ellas.
La identificación de El con Enki es dudosa, ya que en ninguna parte del texto hitita original dice que «Amanecer» y «Crepúsculo» hayan tenido hijos del dios «El».
Según «El Libro Perdido de Enki», Adapa y Titi tienen unos hijos llamados Ka-ín y Abael.

A continuación, nos encontramos con una interesante versión «sitcheana» de la historia de Caín y Abel.

Es cierto que Sitchin sí cita en otro libro un texto sumerio real que hace referencia a un Kaín que emigra hacia el Oriente, la misma dirección a la que huye el Caín bíblico, y se preguntan si no serán el mismo personaje. Fuera de esto, lo demás descrito en «El Libro Perdido de Enki», parece puro invento de Sitchin.
A continuación, en dicho libro, encontramos una breve mención y descripción de los descendientes de Adapa, que parece calcada del pasaje del Génesis que habla de los descendientes de Adán, sólo que con unos nombres levemente cambiados, aparentando de este modo ser los nombres sumerios originales.
Ya en libros anteriores, Sitchin especulaba con la posibilidad de que aquel pasaje de los descendientes de Adán, haya sido copiado de Tablillas Sumerias que aún no se han encontrado...
En «El Libro Perdido de Enki», las edades de los descendientes de Adapa hasta Ziusudra, es 60 mayor que las edades de Adán y Noé, en el Génesis. Esto ya lo deduce Sitchin en «Encuentros Divinos», en donde observa que Ziusudra-Utnapishtin (el Noé sumerio), tenía 30.000 años al comenzar el Diluvio (los 500 años de Noé, multiplicados por 60).

GALZU:
En «El Libro Perdido», un tal Galzu, supuestamente enviado por el Rey Nibiruano Anu, aparece para hablar con los Líderes Anunnaki en la Tierra, para posteriormente desaparecer tan misteriosamente como había aparecido.
Luego, resulta que Anu no lo había enviado, y nadie sabe quién es, pero más tarde Galzu se aparece en sueños a Enki, y le entrega una Tablilla con instrucciones.
Al despertar, Enki ve con asombro que la Tablilla de su sueño, está físicamente presente a su lado.
Si esto apareciera en los textos sumerios, sería algo extraordinario y asombroso, cambiaría todo el sentido a la Historia Anunnaki, y Sitchin no podría dejar de mencionarlo en sus libros de investigación.
Sin embargo, el nombre de Galzu brilla por su ausencia en los demás libros de Sitchin.


En cambio, en «Encuentros Divinos» (1995), Sitchin expone la traducción de unas Tablillas Sumerias auténtica, en donde nos encontramos la historia de Enki y Galzu, pero con personajes diferentes en un contexto diferente:
No es Enki recibiendo los planos de un barco para que se los facilite a Ziusudra-Noé, de parte de un misterioso Galzu; sino un Rey Sumerio recibiendo de un Anunnaki, los planos de construcción de un templo en donde desea recibir adoración.
Estos pasajes serían extraordinariamente reveladores si realmente se supiera de textos sumerios que expliquen esto, y Sitchin no podría dejar de mencionar cosas tan importantes en sus otros libros, sus libros de investigación, si así fuera.
Como no lo hace en ninguno de esos libros, ni siquiera en los posteriores, tengo que concluir que estos pasajes son parte de las licencias literarias que se tomó Sitchin en «El Libro Perdido de Enki».
Puede que muchos, al leer esto, sientan una gran desilución, y hasta rencor hacia Sitchin por esto, sintiéndose «engañados».
Tal vez pasen ahora al extremo de considerar que ahora «todo» lo que venga de Sitchin es falso.
Sin embargo, esto sería un error.

                                     Zecharia Sitchin.
David Parcerisa.

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