jueves, 22 de agosto de 2013

RODS, CRIATURAS VOLADORAS NO IDENTIFICADAS.

Durante décadas, las cámaras han estado captando imágenes de una criatura voladora, parecida a un torpedo, que se desplaza a una velocidad tal que hace imposible captarla a simple vista.
Algunos creen que se trata de un arma militar, otros que podrían ser criaturas procedentes de otra dimensión, que son conocidas con el nombre de "rods".
Durante este espacio, utilizaremos fotografía de alta velocidad, la física e incluso un experimento en un túnel de viento para tratar de averiguar lo que estas imágenes reflejan realmente.


Rods - Criaturas Voladoras No Identificadas. by Jesús Delafrontera

Es increíble que haya una especie de ser que habiendo convivido con nosotros en todas las latitudes a todo lo largo de la Historia sólo pudo ser vista hace apenas unos años cuando un productor cinematográfico se interesó por unas misteriosas manchitas que se desplazaban a enorme velocidad frente a las cámaras.
Y no estamos hablando de un ser microscópico, ni tampoco de una especie que viva en las profundidades oceánicas o en las cavernas heladas de las cumbres de las más altas montañas, ¡NO!, estamos frente a un ser de dimensiones perfectamente visibles generalmente de 10 a 20 cm hasta 6 metros o mas, pero que por la velocidad a que se desplaza no lo podemos ver.
La existencia real de los RODS ya ha sido demostrada aun cuando ninguno de ellos ha podido ser capturado para su estudio científico.
Estos misteriosos seres cuyas dimensiones pueden ir desde apenas unos centímetros hasta varios metros fueron descubiertos por casualidad.
Hasta el momento de su descubrimiento nadie sospechaba de su presencia alrededor de nosotros; sin embargo una vez que se produjeron las primeras noticias de su existencia ha habido un verdadero alud de reportes, la mayoría de los cuales han pasado todas las pruebas de veracidad que, en nuestros dias significa el análisis computarizado cuadro a cuadro de cada filmación.
José Escamilla se había codeado con los investigadores de fenómenos extraños y misteriosos desde que el 5 de marzo de 1994 había logrado filmar un OVNI durante 16 minutos a plena luz del dia encontrándose a unas 9 millas al sur de Roswell en Nuevo México (USA).

Un año después, en 1995, el Sr. José Escamilla trabajaba como productor de cine y al revisar escenas filmadas en exteriores se disgusto mucho al observar manchas que cruzaban la escena.
Pensó que podía tratarse de imperfecciones de la cinta de vídeo, sin embargo su curiosidad lo llevó más allá porque las “manchas” parecían corresponderse a algún animal, quizás un pájaro pequeño o hasta insectos que pasaban frente al lente, sin embargo durante la toma nadie pudo ver ave alguna cruzando entre los actores y la cámara ni hubo camarógrafo que se quejara de insectos.
Por esta razón e impregnado por una gran curiosidad José Escamilla quiso analizar cuadro a cuadro el vídeo a ver si descubría qué era lo que estaba provocando aquellas manchas huidizas que “ensuciaban” la filmación.
Lo primero que comprobó fue la increible velocidad de desplazamiento de las manchas; a tan alta velocidad –reflexionó- deben pasar inadvertidas ante el ojo humano.
Tal fue su curiosidad que buscó en los archivos de su compañía cinematográfica casetes de vídeo conteniendo tomas de escenas grabadas en exteriores de otras novelas, y cuál no sería su sorpresa al comprobar que las manchitas fantasmales también estaban en otras muchas cintas.
No conforme con eso Escamilla logró, valiéndose de amigos y antiguos compañeros de trabajo, tener en su mano vídeos de escenas en exteriores provenientes de 28 estados diferentes de los Estados Unidos.
Escamilla chequeó cuidadosamente todas las cintas que le llegaron, y en la gran mayoría de ellas pudo encontrar también las veloces manchitas desplazándose a una velocidad vertiginosa.

Algunos autores, siguiendo la denominación original que les otorgara Escamilla, llaman a estos “seres” como “peces voladores”, otros prefieren llamarles “serpientes voladoras”, sin embargo lejos de toda comparación con peces o serpientes (ya que no son ni lo uno ni lo otro) el nombre con que hoy se les reconoce es RODS.
Es un hecho sabido que para que cualquier fenómeno pueda ser considerado como una verdad objetiva una de las condiciones primeras que debe cumplir es la repetibilidad de la observación.
En este caso cualquiera que posea una cámara de vídeo con “tiro rápido” (grabación a alta velocidad como las que se usan en los eventos deportivos) puede registrar en sus cintas a los huidizos RODS preferiblemente si efectúa las tomas a contraluz.
Más recientemente se ha hecho un descubrimiento espectacular.
Pequeños rods han sido “capturados” en video durante filmaciones subacuaticas realizadas por el canal norteamericano National Geographic Explorer Television en su equipo de grabación dirigido por Edward López, en cuevas submarinas del litoral yucateco en México.
La única diferencia entre los animalitos aéreos y estos acuáticos parecía ser la velocidad de desplazamiento, estos últimos se movían mucho más lentamente como es lógico para el medio en que están.

En esta foto se puede apreciar muy bien el movimiento de las membranas que están a los lados del cuerpo tubular y que crean un fuerte chorro hacia atrás impulsándolo velozmente hacia delante. De todas las apariciones de estos "seres" en las profundidades del mar ha sido tan impredecible y su desplazamiento tan rápido que, al igual que en los casos de los que "vuelan" estos nunca fueron vistos directamente por los investigadores sino detectados en las cintas de video tras un detallado y exhaustivo análisis de las imágenes cuadro a cuadro.
El esfuerzo realizado durante muchas semanas de paciente escrutinio dio finalmente los resultados que se esperaban y se pudieron ver varios más de estos misteriosos seres.

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