jueves, 26 de septiembre de 2013

SARI-SARIÑAMA: UN NUEVO MUNDO DENTRO DE UN AGUJERO.

Siempre hay algo desconocido, esperando ser descubierto, y uno de estos secretos del mundo es el macizo Jaua-Sarisariñama con 2.300m de altura, ubicado en el Parque Nacional Jaua - Sarisariñama con una superficie de 330.000 hectáreas al Suroeste del Estado Bolívar en el Municipio Cedeño, sector Jaua - Maigualida del Macizo Guayanés, muy conocido entre los geólogos por las misteriosas "Simas de Sarisariñama".


Expedición a los agujeros de Sari-Sariñama. by Jesús Delafrontera



Fue decretado Parque Nacional en Decreto No. 2.978 del 12 de diciembre de 1978.
Gaceta Oficial E - No. 2.417 del 07 de marzo de 1979.
En este parque se encuentran tres de los más importantes macizos de areniscas con forma de mesa o tepuy (mesetas de pantepui) pertenecientes a la Formación Roraima denominados mesetas Jaua-jidi, Sarisari-ñama-jidi y Guanacoco-jidi, como las llaman los indios Ye'kwana o Makiritares, pobladores de la zona.
Las cumbres de estas mesetas se caracterizan por presentar extensiones planas en algunos sectores, así como superficies surcadas por profundas grietas o por inmensas simas, (cavidades profundas en la tierra), únicas en el mundo.
Se trata de enormes depresiones de roca, circulares, sobre la cumbre de la meseta Sarisariñama Jidí, de 350m de diámetro y casi la misma profundidad.
Una de las teorías de formación de estas simas indican un colapso de los diferentes estratos de arenisca por la acción erosiva de ríos subterráneos.

Para llegar al parque se hace por vía fluvial hasta su base siguiendo las aguas del Río Caura, y también se puede sobrevolar para ver su increíble belleza, al sobrevolar esta montaña tabular milenaria (geológicamente del precámbrico) estas Simas del Sarisariñama o los agujeros verdes, son perfectamente visibles.
En la meseta del tepuy Sarisariñama se localizan las mayores simas de colapso hundimiento, formadas en roca arenisca, siendo una de ellas la más voluminosa del mundo y la cuarta en profundidad vertical con 502 metros de diámetro de fondo, en forma acampanada.
La profundidad de ésta sima equivale a la altura de un edificio de 140 pisos, son gigantescas cavidades que interrumpen la meseta verde y aislada sobre el macizo de Jaua-Sarisariñama, a 2300 metros de altura.

Cavidad erosionándose con el agua.

Cavidad cae por su propio peso.
Son las misteriosas simas de Sarisariñama, uno de los últimas regiones del mundo aún casi inexploradas, gigantescos agujeros verdes de 350 metros de diámetro y unos 300 metros de profundidad, al que sólo pueden acceder investigadores y científicos para conservar un ecosistema único y aún envuelto en misterios.
El Tepuy de Sarisariñama tiene un rasgo distintivo que lo hace especial: 
Sus gigantescas Simas o agujeros verdes son aún un territorio por descubrir para investigadores científicos.
La situación de aislamiento de las simas podrían ser un arca de vida, protegida durante miles de años por paredes verticales de cientos de metros de altura capaces de conservar un ecosistema único, con especies animales y vegetales que no se encuentren en ninguna otra parte del mundo.
Acerca del origen, se cree que las simas surgieron como consecuencia del colapso de los estratos de arenisca por erosión de ríos subterráneos.

El Parque Nacional Jaua - Sarisariñama se encuentra en la región donde nacen los ríos Caura, Erebato y Ventuari.
En el Jaua, nacen los ríos El Majarano y Adawa.
Del Guanacoco, emana el Río Carumu y del Sarisariñama proceden los ríos Lunaracuni, Paro y Aresi.
En un valle al sur del JAUA JIDI se encuentra a orillas del Río KANARAKUNI la comunidad Yekuana del mismo nombre.
La vegetación dentro de los hoyos verdes esta compuesta bosques ombrófilos sub - montanos siempre verdes, pues en el parque en si existe una extensa vegetación selvática.

En el interior de las simas los muros de arenisca están casi totalmente desprovistos de vegetación, pero en el fondo, el número de especies endémicas es muy elevado.
En los ríos se desarrolla una vegetación de galería o ribereña con gran número y especies de palmas.
En las zonas pantanosas se pueden encontrar musgos, orquídeas, bromeliáceas, enredaderas comunes, helechos entre otros.
Aunque la fauna es poco conocida debido fundamentalmente a lo difícil del acceso al Tepuy, el cual sólo puede efectuarse en helicóptero.


Se han reportado especies tales como: 
Marmosa tyleriana (marsupial endémico de las simas tepuyanas), Estefania riae (anfibio de la Meseta de Jaua), la danta Tapirus terrestris, el jaguar Pantera onca.
Se cree que en esos lugares debe haber muchas especies de animales y plantas aun sin descubrir por ser tan remotos.

Es cierto, que falta muchísimo por explorar.


Como cosa curiosa la película ARACNOFOBIA, supuestamente filmaron dentro de uno de estos huecos del Sarisariñama y allí fue que encontraron esta especie de Araña diabólica que mato a todos los personajes menos al protagonista claro.
Las simas del Sarisariñama constituyen las cavernas más antiguas del mundo, con una flora y una fauna altamente endémica, constituye un fenómeno natural único en el mundo.
En este parque viven algunos grupos indígenas pertenecientes al grupo étnico Ye'kwana (gente de curiara) o Makiritare (hombre de río) cuya subsistencia se basa en la agricultura de corte-quema y la caza, pero también la pesca, junto con la recolección de frutas silvestres.


La yuca amarga es la base de toda la alimentación, pero el maíz, los plátanos, los cambures y la piña se cultivan también en grandes cantidades.
La actividad de los hombres se basa en la caza; preparan el conuco, siembran, y fabrican hamacas, cestas, alfarería y curiaras de alta calidad.
Ocupan una vivienda comunal de gran tamaño, fabricada con materiales extraídos de la selva, cuya simbología representa el universo.




Foto tomada desde abajo del agujero.
Foto tomada desde abajo del agujero.



Otra curiosidad nos cuenta que El mundo perdido (Original en inglés: The Lost World) es una novela del autor británico Arthur Conan Doyle, sobre una expedición a una meseta sudamericana (en los hoyos verdes de la selva Amazónica Venezolana) en donde según la ficción de la novela aún sobreviven animales prehistóricos.
Fue publicada en 1912 e introdujo por vez primera al conocido personaje del profesor Challenger.
Para tratarse de un relato de ficción ambientado en tiempos remotos, el episodio que trata sobre los dinosaurios es sorprendentemente corto: muchas más páginas están dedicadas a una batalla entre una tribu de hombres prehistóricos y un grupo de violentos homínidos primitivos.
Esta belleza natural venezolana pertenece a la formación más antigua de la tierra, el Escudo Guayanés, donde se dice que el mundo nació.

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